Mis Creaciones

TARTA DE QUESO GORGONZOLA

Tarta realizada el 20 de junio de 2020.

Sí, habéis leído bien, esta tarta de queso lleva Gorgonzola, pero no os hacéis una idea de lo “Deliziosa” que está. La he preparado para el cumpleaños de Martín, ¡19 años ya! Cuando le pregunté por la tarta que iba a querer me hizo esta extraña petición porque, como me dijo, le encanta este queso y porque había probado una hace tiempo y le había encantado.Yo, en cambio, me acordé de una de Roquefort que probé en un restaurante y que me pareció horrible, y os aseguro que soy una fan incondicional de los quesos azules, pero aquello… no era ni dulce ni salado y el sabor era demasiado intenso para un postre. Pero si Martín me lo pide… ¡yo remuevo cielo y tierra si hace falta para que tenga su tarta!

Empecé a investigar para buscar la receta perfecta y encontré dos que me parecieron muy interesantes, no sólo por la composición, sino también porque son de las tartas de queso “súper cremosas” que se han puesto tan de moda, las tartas de queso tipo “coulant”. Llegados a este punto decidí que tenía que hacer una prueba, tanto para ver el sabor como para ver la textura, especialmente porque cada horno es un mundo y en este caso afinar con el tiempo y la temperatura es fundamental.

Me alegré mucho de hacerla, primero porque pude comprobar que estaba buenísima, la llevé a casa de los padres de Chema y nos la zampamos en un pispás. El sabor es muy curioso porque el gusto inicial es el de la vainilla, pero luego notas el Gorgonzola, es una nota suave pero reconocible, y aunque parezca raro ambos casan perfectamente. Y también porque se desparramó un poco más de la cuenta, así que había que hacer unos ajustes.

Para la prueba hice una versión simplificada, pero a la de Martín le puse una base de galletas y también preparé un coulís de pera con vainilla. El coulís lo hice de pera porque estuve buscando qué fruta combina mejor con el Gorgonzola y la pera resultó ser la elegida. Y sólo puedo decir que tanto la pera como el toque de vainilla fueron un acierto.

En cuanto al punto, hoy quedó muy cremosa, se deshacía en la boca, pero no llegó a desparramarse (más abajo tenéis una foto del corte, aunque no había muy buena luz). Pero no hay mal que por bien no venga y ahora tengo la excusa perfecta para volver a hacerla, y creo que no me equivoco si digo que habrá muchos voluntarios para probarla.

En fin, esta tarta es de esos postres que a lo mejor no llaman tanto la atención, es tan blandita que no se puede decorar, de hecho la vela casi no se sujetaba, pero su olor ya te da una pista de la sorpresa que guarda en su interior, un sabor y una textura espectaculares… Hemos pasado una tarde fantástica celebrando con Martín su cumpleaños y, por muy mayor que se haga, por muy grande que se ponga, sólo puedo decir que en mi corazón siempre será mi “pollito”. ¡Muchísimas felicidades Martinete! ¡Te quiero mucho!

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