Mis Creaciones

TARTA GEODA DE FONDANT.

Tarta realizada el 11 de octubre de 2020.

Hoy tocaba tirar la casa por la ventana, porque todos los cumpleaños son importantes, pero hay números que son “mágicos” y hay que celebrarlos por todo lo alto. Así que como mi madre cumplía 70 años tocaba una tarta más especial aún si cabe.

Hacía tiempo que había visto este tipo de tarta en la que se hace una “grieta” y en ella se recrea una geoda. Me parecen muy elegantes y tenía muchas ganas de hacer una y como es una tarta para celebraciones especiales era perfecta para esta ocasión.

Planifiqué una tarta de tres pisos, porque para que quede realmente bien pide altura. Los dos superiores son falsos, ya que no somos tantos como para comer tanta cantidad de tarta, y, además, así se los puede quedar mi madre como recuerdo de este día. El color tenía que ser rojo, porque a ella le encantan los rubíes y, aunque no se forman en geodas, la elección estaba clara, crearía una “geoda de rubíes”. Dar con los rojos que quería para las distintas partes de la tarta fue un trabajo complicado, me tocó hacer muchas mezclas hasta lograr los matices que buscaba.

Los pisos donde ubicaría la geoda serían blancos con toques en dorado y de oro comestible para que el rojo destacara. El piso inferior de fondant marmolado rojo. Para coronar la tarta quería hacer una gran flor, y pensé en una peonía roja para seguir con ese juego de contrastes. Es la primera peonía que hago y estoy muy contenta con el resultado, quedó con mucho movimiento y de un rojo muy intenso.

Como es lógico, había que poner el “70” en algún lugar y se me ocurrió hacer un topper marmolado con unos matices de oro para ponerlo junto con la flor y la vela.Una tarta tan lujosa como esta requería una bandeja o soporte especial, así que era el momento perfecto para estrenar mi nuevo stand de mármol. Le iba como anillo al dedo.

Pero también había que buscar un sabor acorde a esta tarta “joya”. Pensé que el champán es la bebida más parecida al oro y preparé un bizcocho de Moét & Chandon al que le puse un almíbar también de este mismo champán para que quedara más jugoso aún si cabe. Para rellenarla primero se me ocurrió una crema de fresa, pero al final me decidí por algo más especial y elegí una crema de rosas. Tal vez suene raro pero está muy buena. Y, para cubrirla, una ganache de chocolate blanco, que es más suave que el chocolate negro y casó muy bien con los sabores del bizcocho y la crema.Tal vez esta tarta sea una de las más difíciles de explicar a nivel gustativo, pero ha habido unanimidad en que estaba muy buena y en que hay que repetirla.

Y así hemos celebrado este día tan especial, con el verdadero lujo que es habernos podido reunir y disfrutar de un día fantástico en familia. En el “momento tarta” mi madre se ha emocionado y eso me hace feliz porque es señal de que todo el esfuerzo ha valido la pena y le ha llegado al corazón. ¡Muchas felicidades mamá! Disfruta mucho de esta nueva década.

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